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«Scotch Whisky Experience»: un tour de alcohol e historia de Escocia

¿Cuántas veces escuchaste el término scotch para referirse al whisky? ¿Cuántas veces escuchaste relacionar a esa tradicional bebida alcohólica con los escoceses? Seguramente muchas y, si no, te lo cuento acá, porque es cierto: el whisky es casi un sinónimo de Escocia.

A pesar de que ya tenía ese concepto antes de viajar a tierras escocesas, por si tenía alguna duda decidí visitar una atracción típica de Edimburgo, la capital de la nación, llamada Scotch Whisky Experience (cuya traducción sería «La experiencia del whisky escocés»). Un nombre muy elocuente, pues allí se puede aprender sobre la historia del whisky y sobre los diferentes tipos de esa bebida que se producen en Escocia. Además, como si eso fuese poco, el sitio cuenta con la mayor colección de botellas de whisky del mundo.

UN POCO DE HISTORIA DEL LUGAR

La Scotch Whisky Experience se encuentra dentro del casco histórico de la ciudad, más precisamente en el número 354 de la calle Castlehill, a pocos metros de la calle Royal Mile, la más importante y transitada de la capital escocesa y por la cual bajé caminando desde lo más alto, pues acababa de visitar el Castillo de Edimburgo. Por otra parte, también está a pocos pasos del Museo de los Escritores, otra típica e imperdible visita de la ciudad para todos aquellos que, como yo, disfrutan de la literatura.

El edificio donde se realiza la Scotch Whisky Experience. Foto: Scotch Whisky Experience.

Como no podía ser de otra manera, el lugar que alberga la Scotch Whisky Experience es bien antiguo y típico de Escocia. Muy británico. Se trata de un edificio que data del siglo XVII y que, antes de tener el destino actual, fue a lo largo de muchos años parte de una escuela, la Castlehill School. El establecimiento funcionó desde 1888 hasta 1951, cuando cerró sus puertas dejando así el edificio vacío.

Tras tres décadas de servir para distintos propósitos, en 1988 la edificación empezó a ser colmada de botellas de whisky en lo que fue la creación de la actual Scotch Whisky Experience, nombre que se adoptó recién en 2006 pues antes se llamaba The Scotch Whisky Heritage Centre. La iniciativa de la creación del lugar surgió de diferentes compañías whiskeras de Escocia, que se asociaron en 1987 para dar lugar a una atracción que se convertiría en una de las más populares del país.

LA EXPERIENCIA: QUÉ HAY Y QUÉ SE PUEDE HACER

Al leer el título, es justo que el lector piense lo obvio: botellas de whisky. Y claro, está en lo cierto, pero más allá de eso es necesario decir que la Scotch Whisky Experience es un atracción muy bien pensada. Porque no sólo se puede degustar la bebida —que es lo que todos esperamos, ¿no?—, sino que, además, se puede aprender sobre los diferentes tipos de whisky que se producen en las cinco regiones en las cuales se divide Escocia en relación a esa bebida: The Lowlands, The Highlands, Speyside, Islay y Campbeltown.

En el lugar se pueden probar whiskies de los sabores más variados. Foto: Martín Bugliavaz.

Todo eso está perfectamente explicado por el personal del lugar, que brinda detalles acerca de los ingredientes característicos de cada región y detalla cómo afecta eso al sabor del whisky. Además, cada una de las variedades se puede probar para que, si al final de la estadía el visitante quiere llevarse una botella, pueda saber qué sabor prefiere.

De todas formas, eso llega a lo último porque antes hay un largo recorrido. Al llegar al lugar y luego de abonar la entrada —que tiene distintos valores—, me subí a un carro digno de un parque de diversiones que me llevó a recorrer una zona plagada de luces de colores y barriles de whisky mientras escuchaba una audioguía que está disponible en diferentes idiomas. Algo muy moderno emplazado dentro de una edificación con siglos de antigüedad.

Después sí llega la segunda parte del tour que es la más conocida, en donde en grupo se pueden recorrer las galerías donde se encuentra la mayor colección de botellas de whisky del mundo, prolijamente acomodadas en una cantidad de vitrinas que parecen ser infinitas. Algo que realmente me sorprendió no sólo por lo pintoresco de la iluminación —especialmente pensada para que los recipientes se luzcan—, sino también porque hay botellas de todo tipo, desde las tradicionales hasta las que tienen formatos insólitos como esferas.

Botellas esféricas en una de las tantas vitrinas del lugar. Foto: Martín Bugliavaz.

En cuanto a los distintos valores de las entradas que mencioné anteriormente, la diferencia radica en el tipo de experiencia que se quiera vivir. La más económica incluye una degustación sencilla de los diferentes tipos de whisky, pero a medida que se incrementa el precio se incluyen más cosas, como por ejemplo comida o clases más especializadas acerca de la bebida predilecta de toda Escocia.

La Scotch Whisky Experience, como su nombre lo indica, es una experiencia típicamente escocesa que no puede dejar de vivirse si existen planes de visitar Edimburgo. Algo que valdrá la pena por el aprendizaje y porque, además, el calor que produce el whisky en el organismo dejará al visitante bien cubierto para seguir recorriendo la ciudad y soportar el viento helado o la nieve golpeando en la cara si la visita se hace en pleno invierno escocés como lo hice yo. Motivos para ir no faltan, ¿no?

Imagen destacada y galería de fotos: Martín Bugliavaz.

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