Roald Dahl, el genio tras «Matilda» y «Charlie y la fábrica de chocolate»
Es habitual que el cine se adueñe del reconocimiento por historias memorables que nacieron sobre el papel. Y aunque títulos como Matilda, El buen amigo gigante o Charlie y la fábrica de chocolate sean mundialmente famosos por sus versiones en la gran pantalla, la mente creativa detrás de ellos fue Roald Dahl, un escritor británico que dedicó una gran cantidad de obras para niños.
SUS OBRAS MÁS CONOCIDAS
Nacido en Cardiff en 1916, Dahl fue un escritor casi desconocido si se tiene en cuenta su legado. Porque seguramente a muchas personas les resulten familiares títulos como Matilda, El buen amigo gigante, Las brujas o Charlie y la fábrica de chocolate. Sin embargo, ¿cuántas de todas esas personas saben que la mente detrás de esos éxitos cinematográficos fue un galés que es considerado como uno de los productores de libros infantiles más importante del siglo pasado?
También conocido por trabajos como Los gremlins y James y el melocotón gigante, Roald Dahl cuenta en su haber con una gran cantidad de historias que contó en géneros diversos como novelas, cuentos y poesía. Sin embargo, de todos ellos los más populares son Charlie y la fábrica de chocolate (1964) y Matilda (1988), justamente magnificados por el poder que provee el cine.
UNA LITERATURA CON SIGNIFICADO
De todas formas, el hecho de que muchas historias de Dahl hayan sido conocidas gracias a la adaptación a la pantalla grande no debería tampoco verse como algo netamente negativo. Porque, debido a ese factor, es posible descubrir al verdadero creador de esos relatos y los mensajes que hay detrás de ellos. Y, en este caso, también es posible descubrir que no se trata de una literatura banal y sin aporte alguno, sino de una literatura que tiene implícita una moraleja para los más chicos.
Tamaña responsabilidad puede apreciarse en Charlie y la fábrica de chocolate, donde el empresario chocolatero Willy Wonka y los operarios de su prestigiosa planta, los Oompa-Loompas, les dan una lección a aquellos niños malcriados y carentes de valores que visitan su propiedad tras ganarse un boleto dorado. También pueden notarse las enseñanzas que trasmite la historia de Matilda, una niña prodigio que, además de poseer un increíble intelecto, llega a destacarse del resto de los chicos de su edad debido a su insaciable deseo de leer, algo que contrasta con las costumbres de sus mediocres padres, que desperdician horas de su vida consumiendo televisión.

LAS CRÍTICAS A SUS PERSONAJES
Por supuesto, dentro del grupo que conoce la vida y obra del británico también hay detractores. Tal vez las críticas más reconocidas —y también las que más ridículas suenan— son aquellas que encuentran explotación laboral y racismo en la relación de Willy Wonka y los Oompa-Loompas. Algo que no tiene asidero, pues en la novela se explica que aquellas personas de baja estatura provenientes de una tierra ficticia llamada Loompalandia en realidad reciben como parte de pago toda la cantidad que ellos deseen de cacao, que es su alimento predilecto.

Más allá de ese y otros cuestionamientos más rebuscados que firmemente argumentados, lo cierto es que el nombre Roald Dahl representa a una figura destacada dentro del universo literario. Porque con su fantástica imaginación y sus curiosos personajes, el galés pasó de contarles historias a sus hijas pequeñas antes de dormir a narrar aventuras para niños de todo el mundo y de diferentes épocas. De su trascendencia, al menos, no hay ninguna duda.
Imagen destacada: BBC.



