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José Luis Berrone: «A veces los géneros no representan fielmente a una banda, yo creo que son canciones y punto»

Al verlo y escucharlo interpretar sus canciones es probable que a uno se le cruce por la mente Fito Páez, por algunos matices de su voz o por algunos de sus movimientos a la hora de tocar el piano. Claro, no sería descabellado si se tiene en cuenta que el músico rosarino influyó en su formación artística, además de tener un origen en común: la provincia de Santa Fe. De todas formas, y lejos de querer caer en comparaciones, basta con poner atención en su música para apreciar que José Luis Berrone tiene un estilo propio con el cual transmitir sentimientos a través de sus creaciones.

Oriundo de la ciudad santafesina de San Cristóbal —cabecera del departamento homónimo y ubicada a 180 kilómetros de la capital provincial—, Berrone decidió dar el gran paso en su carrera musical en el año 2000, cuando partió hacia Buenos Aires en la búsqueda de aquello que seguramente anhele todo músico: lanzar su propio álbum.

La idea de apuntar a la capital de la República Argentina ya se había presentado en su mente en otras oportunidades, pero fue ese año cuando se produjo el detonante que lo llevó a convencerse de hacerlo: un concierto de JAF. El músico porteño se encontraba de gira por San Cristóbal y, entre canción y canción, dejó una frase que marcó a fuego a José: “Si plantas una semilla en el asfalto no va a crecer. Pero el problema no es la semilla, es que el lugar no favorece a su desarrollo”. Luego de eso, y con una sólida formación en piano que inició a sus ocho años cuando comenzó a estudiar para el profesorado, se aventuró en un camino que lo llevaría a formar parte de importantes escenarios.

SU PASO POR LA CARGA Y LOS INICIOS DE AEROPIANO

A pesar de que tamaño cambio puede resultar muy dificultoso —y mucho más cuando no se conoce a nadie en el lugar nuevo, como fue el caso de José—, lo cierto es que las cosas fluyeron tranquilamente en la «Ciudad de la furia». Porque al poco tiempo de arribar y con la intención de empezar a conocer gente, decidió tomar unas clases de canto que terminarían siendo su puerta de acceso a la primera gran oportunidad: formar parte de una banda.

En una de aquellas clases interpretó con el piano una canción de Charly García —otro de sus próceres musicales— y su desempeño llamó la atención de Andy, una de las personas presentes y quien se convirtió en un nexo con La Carga, un grupo amigo que estaba realizando covers del mítico músico argentino y para lo cual buscaban un tecladista. Llámese acierto o fortuna, al día siguiente Joselo —como se lo suele conocer— ya era parte de una banda que, entre otras cosas, lo llevaría a darse el gusto de conocer al ex Sui Generis y Serú Girán.

Berrone (segundo desde la izquierda) en su paso por La Carga junto al cómico argentino Flavio Pedemonti. Foto: La Carga.

En esos primeros años de la década del 2000, Berrone comenzó a componer las canciones que formarían parte del primer álbum de su propio proyecto musical, al cual bautizó Aeropiano con la intención de tener un nombre que lo definiera a él y que, además, fuese único. Un proyecto surgido desde «las vísceras de su ser» —como a él le gusta definirlo— pero pensado para ser llevado a cabo en conjunto.

«Aeropiano es un proyecto solista, son mis canciones, pero lo pienso siempre en función de banda, o sea, desde el minuto uno de la composición ya me estoy haciendo la idea de cómo tocar esa canción en vivo con la banda y que funcione, sin ser ‘compudependientes’. Pruebo montones de cosas en la producción hasta estar contento con el resultado y luego traslado el guion a la banda», explicó.

En 2006 fue cuando se publicó Primer vuelo, el primer disco de Aeropiano. Compuesto de once pistas, el trabajo debut de Joselo como solista fue pensado como una oportunidad de presentación ante la sociedad poniendo toda la carne en el asador. Un álbum con temas de distinto género que pueden considerarse desde poperos hasta rockeros y, a su vez, desde serenos hasta movidos.

Portada de «Primer vuelo», el álbum debut de Aeropiano. Foto: Aeropiano.

Ya con el camino propio empezando a desandarse, la relación musical que mantenía José con La Carga empezó a sufrir su lógico desgaste. Las diferencias creativas empezaron a tener más peso a la hora de decidir las canciones adecuadas para la banda, algo que finalmente en 2011 decantaría en la salida del sancristobalense para fijar nuevos rumbos aunque no sin antes experimentar la amargura del distanciamiento de un grupo de amigos.

«La salida de La Carga me dolió por el hecho de que son mis amigos y sentía que algo se estaba rompiendo. En esos días no la pasaba bien, discutíamos mucho y me costaba encontrar el disfrute con la música», confesó. «Por eso creí que era necesario dar un paso al costado para el bien de todos y, gracias a Dios, hasta el día de hoy son mis amigos», agregó.

LA LLEGADA A AIRBAG Y LA CONSOLIDACIÓN DE AEROPIANO

La despedida de La Carga se basó en una decisión meditada que tenía como certeza la conservación de la amistad, pero que también contaba con la incógnita respecto al futuro, pues no había en el horizonte una fuente de ingresos que reemplazara a la que le proveía el grupo que integró a lo largo de once años.

Sin embargo, un viejo refrán afirma que cuando se cierra una puerta, otra se abre. Y así fue para José, que a dos semanas de dar por terminado su ciclo en La Carga se encontró con la posibilidad de integrar otra: Airbag. La oportunidad llegó gracias a la intervención de Charly, quien en ese entonces era el fletero de La Carga y además el asistente de Patricio Sardelli —voz y guitarra principal de Airbag—, quien se encontraba junto a sus hermanos en la búsqueda de un tecladista.

Studio session de «Caer no es volar», corte del primer disco de Aeropiano. Video: Aeropiano (YouTube).

De esa manera, en un abrir y cerrar de ojos Joselo se sumergió en la formación de una de las bandas más convocantes del país, un hecho que él considera como enriquecedor para su aprendizaje musical. Algo sin dudas favorable para el crecimiento artístico de Aeropiano, su proyecto, con el cual debió empezar a optimizar el tiempo dedicado.

«Básicamente priorizo a Airbag, que es mi laburo, y en los tiempos libres intento hacer cosas para Aeropiano. En cuanto al manejo del dinero, lo que gano en un lado lo gasto en el otro», asegura entre risas. «Por estos motivos es que Aeropiano no toca tanto en vivo, sólo cuando viene la necesidad desde las vísceras. En ese caso comunico con mucha anticipación a Airbag el día del show de Aeropiano, a sabiendas de un blanco en su agenda. Hasta ahora nunca hubo superposiciones», explicó.

De todas formas, a pesar del tiempo que Airbag le demanda, el músico de 48 años no detuvo su proceso creativo para Aeropiano. En 2015 lanzó su segundo álbum de estudio, llamado El secreto menos guardado, que cuenta con ocho temas a los cuales consideró como parte de una transición entre las creaciones del primer disco marcadas por sus influencias y el encuentro de un estilo propio.

Portada de «El secreto menos guardado», el segundo álbum de Aeropiano. Foto: Aeropiano.

«A veces los géneros no representan fielmente a una banda. Aeropiano a veces es muy rockero para ser pop y otras veces es muy popero para ser rock. Yo creo que son canciones y punto», definió. «¿Qué busco transmitir con mi música? No lo sé, no es un objetivo a cumplir, no está calculado ni planeado, sólo sucede lo que sucede. Hay temas que generan más empatía en la gente que otros, pero eso no me condiciona. Yo sólo busco que la próxima canción que haga me guste tanto o más que la anterior», reveló.

Un año después de publicar su segundo álbum, llegó el momento de tachar algo que José consideraba un faltante en la trayectoria de Aeropiano: el aspecto visual. Ante la falta de videos, en 2016 se aventuró a realizar una Studio Session en los Estudios Moebio del barrio porteño de Parque Chas. Allí se produjeron un total de cinco canciones, entre las que se encontraron un cover de Todo un palo de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, y Todo siempre, que contó con la colaboración de Patricio Sardelli y que, además, posee una historia particular detrás.

“Es una canción de amor que le hice a mi compañera de vida. Cuando terminé de hacerla decidí que el leitmotiv tendría que ser silbado, pero no sé silbar, ja», contó divertidamente. Para solucionar el problema, pidió ayuda a través de las redes y allí entró en escena el hermano del medio de Airbag. «Convoqué a algunos amigos a ver si podían silbarlo ellos y mandarme el silbido, y el único que lo hizo correctamente fue Pato, además de coparse con la canción. Así que me mandó el silbido grabado y salió con fritas. Un tiempito después, íbamos a entrar a grabar nuestra Live Session, entonces le insistí para que venga a cantar la canción juntos, y ¡así fue!», develó. Para rematar la anécdota, aseguró: «Hoy es el video más visto de Aeropiano, lejos. ¡Gracias, Pato!».

Studio Session de «Todo siempre», junto a Patricio Sardelli de Airbag. Video: Aeropiano (YouTube).

EL PRESENTE Y EL BALANCE DEL PROYECTO PERSONAL

A catorce años del surgimiento oficial de Aeropiano, José ve con buenos ojos el avance mostrado por su creación. «Veo un crecimiento paulatino desde los comienzos allá por 2006, cuando salió el primer disco, y eso es muy bueno. Lo que sí, me habría gustado que este presente se hubiese dado antes», se sinceró.

En cuanto a los factores que encuentra para justificar por qué no llegó con la rapidez que esperaba a su situación actual, analizó: «Hay bandas que tienen la suerte de ver sus frutos en poco tiempo, pero a mí siempre me costó mucho tiempo todo. Será quizá por el desarraigo que implica empezar de cero, por no querer dar pasos en falso, por ser consecuente con uno mismo, por no desatender la familia o por cuidar a los amigos».

En relación a esto último, también aseguró «nunca haber estado en el ambiente» y argumentó: «Cuando hablo del ‘ambiente’ me refiero a tomarse un café con algún productor de espectáculos o que pasen tus temas en ‘La 100’. Eso es estar en el show business y yo no estoy ahí. Airbag sí está ahí, pero yo soy un músico contratado por ellos y ocupo ese lugar, nada más». Además, brindó una definición conceptual que habla de su pulcra moral: «Eso de sacar tajada de los contactos de la gente para potenciar lo de uno a mí me hace ruido. Es como usar a otro para escalar y a mí no me va».

De todas maneras, el presente lo muestra activo de cara a lo que se viene y, a pesar de tener que estar refugiado en su hogar debido a la pandemia que azota al planeta entero, Berrone aprovecha el tiempo para crear. «Al principio estuve una semana totalmente improductivo, mirando las noticias e intercambiando memes, tratando de dimensionar el asunto. Obviamente a nivel laboral se paró todo, así que seguidamente emprendí la tarea de generar más música. Estuve terminando una nueva canción de Aeropiano que va a salir en estos días y se llama El show de las lágrimas«, contó.

«Renacer», el último videoclip lanzado por Aeropiano. Video: Aeropiano (YouTube).

El trabajo de Aeropiano no sólo no se detiene, sino que va cambiando. Evolucionando. Así lo detalló su creador, que explicó cómo nutrió al proyecto —entre otras modificaciones en la formación— la incorporación de Victoria Ferreyra: «El cambio de rol se vio reflejado en Renacer (N. de R: el último videoclip de la banda), donde aparezco con la guitarra. Pero, en realidad, si bien las canciones están compuestas en su mayoría con el piano, en vivo siempre toqué ambas cosas. Es por eso que necesito en vivo a una persona como Vicky, que, cuando yo toque el piano, ella toque la guitarra y viceversa, para atender más adecuadamente lo que las canciones piden».

Hoy, a veinte años de haber puesto un pie en Buenos Aires, José Luis Berrone dirige un proyecto musical propio que va en ascenso y, además, se encuentra asentado en la formación fija de una de las bandas de rock más destacadas de la Argentina como lo es Airbag, algo que lo llevó a tocar en un recinto del calibre del estadio de River Plate, a viajar por el mundo e incluso a compartir bambalinas con figuras míticas de la historia de la música como los Guns N’ Roses. Evidencias que muestran que la semilla de la cual hablaba JAF en su paso por San Cristóbal finalmente llegó a germinar.

Imagen destacada: Aeropiano.

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