«La Ilíada», una verdadera epopeya griega
La Real Academia Española define a una epopeya como un «poema extenso que canta en estilo elevado las hazañas de un héroe o un hecho grandioso, y en el que suele intervenir lo sobrenatural o maravilloso». De todas formas, si se quiere entender de qué se trata realmente una epopeya, basta con leer una obra que cumple al pie de la letra la definición de la RAE: La Ilíada.
La epopeya fue escrita por el poeta griego Homero en el siglo VIII a.C. y narra un período de tiempo de la extensa Guerra de Troya, un conflicto de la mitología griega en el cual se enfrentaron griegos y troyanos. Seguramente muchos conozcan la historia por la película Troya (2004), donde la interpretación de Brad Pitt en el papel de Aquiles le devolvió popularidad a un relato que, de todas formas, no fue llevado de la mejor manera a la pantalla grande.
«Tampoco tú has de vivir largo tiempo, pues la muerte y el hado cruel se te acercan, y sucumbirás a manos del eximio Aquiles, descendiente de Eaco».
Patroclo en su lecho de muerte a Héctor en «La Ilíada«
LA GUERRA DE TROYA
La Ilíada está ambientada en la ciudad de Troya, donde está refugiada Helena, una griega que dejó a su marido, Menelao, para vivir con el príncipe troyano Paris. Esa traición desató un conflicto que llevó a Menelao y a su hermano Agamenón a declararle la guerra a Troya luego de que Helena no aceptase volver con su esposo.
A lo largo de todo el relato, muchos pueblos son nombrados en las batallas y eso puede llevar a la confusión en varias oportunidades. En ese sentido, es necesario aclarar que la guerra se dio entre colectivos griegos que provenían de distintas ciudades para apoyar a Menelao, quien era espartano. Así, del lado de Menelao estaban los aqueos, los dánaos y los argivos, todos ellos griegos. Por su parte, los troyanos también son denominados como teucros y también la propia Troya es llamada Ilión, lo cual explica el nombre de la epopeya.
LA IMPORTANCIA DE LA MUJER EN LOS CONFLICTOS QUE MARCAN LA HISTORIA
Como se mencionó anteriormente, el origen de la guerra fue la huida de Helena con Paris hacia Troya, dejando a su marido en Esparta. A pesar de que los griegos intentaron evitar la guerra reclamando el retorno de Helena o incluso proponiendo un enfrentamiento cara a cara entre Paris y Menelao, los esfuerzos no prosperaron y derivaron en cruentas batallas.
Sin embargo, otra mujer es protagonista de la historia, aunque con un papel más secundario que el de Helena. Se trata de Briseida, una mujer que terminó en manos de Aquiles tras ser capturada por los griegos como parte de un botín tras vencer en una batalla. Sin embargo, el rey Agamenón le quitó a Aquiles el beneficio de tener a Briseida luego de disgustarse por haber tenido que devolver a Criseida, la mujer que había capturado para sí mismo. Este hecho motivó la ira de Aquiles, el mejor guerrero de los griegos, quien decidió no seguir combatiendo hasta que Agamenón le devolviera a Briseida y le rogara que interviniese en la batalla.
La falta de participación de Aquiles en la guerra fue decisiva, pues mientras duró su ausencia en el campo de batalla los troyanos siempre mantuvieron la ventaja en los enfrentamientos. Sin embargo, el héroe principal de La Ilíada volvería a combatir luego de que Héctor, príncipe de Troya y el mejor de sus guerreros, asesinara a su amigo Patroclo.

LOS DIOSES Y SU OMNIPRESENCIA
Uno de los aspectos más interesantes de La Ilíada es el hecho de que los dioses griegos sean los amos y señores de la tierra. Con Zeus a la cabeza, los dioses del Olimpo están presentes a lo largo de todo el poema, en donde los protagonistas los invocan constantemente a través de sus plegarias y hecatombes.
Verdaderamente llama la atención cómo planteó Homero su relato, pues todo lo que ocurre en la guerra es derivado de las decisiones —algunas consensuadas y otras no tanto— tomadas por las deidades. Ya sea a través de consejos o a través de su participación directa en el combate, los dioses siempre acuden ante la llamada de sus devotos.
Del lado de los troyanos estaban Marte, Apolo y el propio Zeus, que tenía a la ciudad como una de sus favoritas y terminó cediendo en su destrucción ante el pedido de su esposa, Hera, y de una de sus hijas, Atenea. Justamente ellas dos eran las que inclinaban la balanza a favor de Aquiles y los griegos, que además contaron con la ayuda de Poseidón, rey de los mares y hermano de Zeus.
LOS DETALLES DE LOS PERSONAJES
Otras de las características sobresalientes de La Ilíada es cómo Homero se refiere a los distintos personajes. La ascendencia de cada uno de ellos es importante y es por eso que hasta el más insignificante cuenta con una referencia a sus progenitores. Otra manera de mencionar al padre es agregando su nombre en el de los personajes: así, Aquiles es conocido como «el Pelida» por ser hijo de Peleo o Agamenón es «el Atrida» por ser hijo de Atreo.
Por otra parte, las distinciones de cada personaje en la obra también son mencionadas constantemente como para que quede claro qué caracteriza a cada uno de ellos. Aquiles, por ejemplo, es «el de los pies ligeros» (entre otros epítetos que van acompañando el nombre del héroe a lo largo de la narración). Esta particularidad de La Ilíada no sólo alcanza a los mortales, sino también a las deidades: Zeus, el dios de los dioses, es «el que se complace en lanzar rayos» o Ares, el dios de la guerra, es el «demoledor de murallas».
«¡Héctor, a quien no puedo olvidar! No me hables de convenios. Como no es posible que haya fieles alianzas entre los leones y los hombres, ni que estén de acuerdo los lobos y los corderos, sino que piensan continuamente en causarse daño unos a otros; tampoco puede haber entre nosotros ni amistad ni pactos, hasta que caiga uno de los dos y sacie de sangre a Ares, infatigable combatiente».
Aquiles a Héctor en «La Ilíada«
LAS DIFERENCIAS FUNDAMENTALES CON RESPECTO A LA PELÍCULA
En toda adaptación cinematográfica existen modificaciones que hacen que los films sean más aptos para su consumo. Sin embargo, en el caso de La Ilíada se cometieron graves errores al hacer la película Troya, que, si bien no sólo se restringe a los hechos de la epopeya de Homero sino que también cubre toda la Guerra de Troya, consta de fallas trascendentales.
Uno de los desaciertos tiene que ver con muertes que nunca ocurren en La Ilíada, como en el caso de Menelao o Agamenón. Por otra parte, Áyax muere en el transcurso de la guerra pero luego de suicidarse y no a manos de Héctor, como sucede en la película.
Otros errores están relacionados con el gran héroe de La Ilíada, Aquiles. Uno de ellos es la relación que tiene con Patroclo, quien en la epopeya es su mejor amigo y en la película es presentado como su primo. Otra falla tiene que ver con la pelea en la cual asesina a Héctor, pues en La Ilíada se da en el medio del combate entre troyanos y griegos, pero en el film —seguramente para dotarlo de más épica— el enfrentamiento se da entre ellos dos solos sin ninguna batalla de por medio. Finalmente, otro error grosero es la presencia del Pelida en el Caballo de Troya, algo que no ocurre en el relato mitológico porque muere antes de que los griegos lleguen a invadir la ciudad.
Por otra parte, los dioses brillan por su ausencia en la película. Este tal vez sea el error más grosero del largometraje, pues las deidades griegas cumplen un rol trascendental en el relato homérico al incidir en todas las acciones que se llevan a cabo en el campo de batalla.

Para todo aquel que disfrute de la mitología griega o simplemente de la literatura clásica, La Ilíada constituye un infaltable en su biblioteca. Ya sea por la presencia de notables guerreros, por la intervención de los dioses del Olimpo o por el talento literario de Homero, la epopeya que tiene al gran Aquiles como protagonista merece ser leída.
Foto destacada: «Disputa entre Agamenón y Aquiles», pintura de Felice Giani.


