«Yesterday» y una manera distinta de engrandecer a The Beatles
Desde que se separaron en 1970, The Beatles pasaron a la historia. A partir de su disolución, la banda dejó de ser terrenal y empezó de a poco a convertirse en una leyenda gracias a lo que produjo a lo largo de una década, donde llegó a revolucionar la música como pocos antes lo habían hecho.
A partir de allí, mil historias fueron contadas acerca del grupo oriundo de la ciudad inglesa de Liverpool. Mitos, fantasías, libros, canciones y películas fueron inspiradas en los cuatro músicos ingleses, pero hay algo que es llamativo: no existen grandes películas que estén basadas en su vida. Un detalle que no pasa desapercibido en una era donde las biopics están de moda, con el particular ejemplo de Bohemian Rhapsody (2018) dentro de la rama musical, que se convirtió en un éxito en las taquillas.
Los innovadores Beatles no sólo se restringieron a los confines de lo conocido y se expandieron desde los estudios musicales hacia los cinematográficos para aparecer en cinco películas: A Hard Day’s Night (1964), Help! (1965), Magical Mystery Tour (1967), Yellow Submarine (1968) y Let It Be (1970). Sin embargo, más allá de eso, pocos son los films que se centran particularmente en su trayectoria aunque haya muchos que sí hacen referencia a ellos de un modo u otro.
Con esos antecedentes, a mediados de 2019 se estrenó Yesterday, una producción británica dirigida por Danny Boyle y protagonizada por Himesh Pattel y Lily James. La película se sumó al breve listado de aquellas que cuentan la historia del cuarteto inglés, pero huelga decir que lo hace de una forma particular: haciendo de cuenta como si la banda nunca hubiese existido.
UN MUNDO SIN BEATLES
La trama del largometraje se centra en Jack Malik (Himesh Patel), un ex profesor de inglés que dejó de dar clases para poder tener un trabajo de media jornada y, de esa forma, tener más tiempo para dedicarle a su carrera musical. Con la ayuda de su amiga y representante Ellie (Lily James), Jack intentará sin éxito llegar a tener un nombre en la industria musical hasta que finalmente la frustración lo termina venciendo.
Sin embargo, allí es cuando empieza la verdadera película. Porque en una especie de apagón mágico, el mundo se queda sin luz por unos pocos segundos en los cuales un bus se lleva por delante a Jack, que es llevado a un hospital y, al despertar, comprueba que muchas cosas conocidas dejaron de existir. Entre ellas, The Beatles.
La confusión, la indignación y la desesperación que invaden al protagonista durante los primeros segundos de lucidez se esfuman para dar paso a la algarabía producida por el repentino ocurrimiento de que finalmente podría tener éxito con la música si empezaba a interpretar canciones de los Fab Four como si fueses suyas.

Y en eso radica la verdadera magia de la producción comandada por Boyle. El director inglés logró plasmar en la pantalla las emociones que transmite la música de los Beatles y, además, con su original idea de hacerlos «desaparecer» pudo explicar cómo las creaciones de sus cuatro compatriotas pueden hoy, a cincuenta años de su separación, seguir siendo éxitos. Un fenómeno que trasciende épocas y que no entiende de modas.
Como si musicalmente hablando la película no tuviese ya suficiente, la participación de Ed Sheeran la nutre aún más. Porque el cantautor londinense, reconocido en la industria de la música no sólo por sus canciones sino también por las tantas otras que compuso para los demás, se interpreta a sí mismo para ser el productor que contrata a Jack como el artista soporte de sus shows. De toda esa relación ficticia se destaca un tramo en el cual Sheeran desafía a Jack a ver quién compone la mejor canción en diez minutos para luego, humildemente, declararse derrotado cuando el protagonista interpreta The Long And Winding Road, escrita por Paul McCartney. Una escena que pone a quien quizá hoy sea el mejor compositor a los pies de quienes quizá fueron los mejores compositores de la historia.
Con una musicalización que se acopla de manera excelente con el argumento, Yesterday cuenta la historia de The Beatles prescindiendo de ellos y, de esa manera, transmite dos mensajes en uno al mostrar que su música es atemporal y que, a su vez, nuestros tiempos no serían lo mismo sin ella.
Imagen destacada: Universal Studios.


