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«El Jardín Secreto» de Marrakech, una maravilla histórica marroquí que se salvó del olvido

La medina de Marrakech está plagada de bonitos atractivos que la hacen única, pero la multitud de gente que circula por sus callejuelas y las costumbres típicas del lugar por momentos pueden llegar a asfixiar a un turista que casi no carece de un refugio para protegerse de la vorágine callejera y del calor de la «ciudad roja» magrebí. Sin embargo, El Jardín Secreto es una de las excepciones a esa regla.

Una bonita postal de «El Jardín Secreto» con la bandera de Marruecos de fondo. Foto: Martín Bugliavaz/Alicia Villalta Oliveira.

QUÉ ES EL JARDÍN SECRETO EN LA ACTUALIDAD

Marrakech es conocida por tener un ambiente muy particular. Muchos comercios, muchos vendedores ambulantes por las calles y muchos turistas que se amalgaman con las especias, la ropa y los demás productos típicos del lugar. En definitiva, la ciudad vive en un movimiento constante que puede llegar a agobiar a quienes la visitan.

El zoco es, particularmente, la zona de Marrakech donde ese ir y venir constante se potencia. Las calles son angostas, están atiborradas de tiendas y, especialmente, de ciudadanos locales que tienen una vista entrenada para detectar, entre otras cosas, si un turista está interesado en comprar o si está perdido. Así, de una manera u otra, el visitante muchas veces echará de menos un refugio ante ese acoso callejero que no permite ni siquiera parar unos segundos para echarle un ojo al móvil o para comer algo en silencio. En esa coyuntura, El Jardín Secreto se torna un espacio indispensable.

Porque se trata, como su nombre lo dice, de un jardín. Y, aunque parezca una tontería, en Marrakech incluso un simple jardín se vuelve fundamental para escapar de lo mencionado anteriormente y también del clima del lugar, cuyas altas temperaturas se hacen sentir. Pero ocurre que, además, El Jardín Secreto no es un simple jardín. Porque, además de poseer una gran cantidad de flora que lo convierte en un necesario pulmón verde en pleno zoco, también cuenta con una sala de exposiciones y con dos cafés en los cuales se podrá admirar la arquitectura típica de Marruecos presente en el recinto y reponer fuerzas para seguir recorriendo la ciudad imperial.

UNA HISTORIA FASCINANTE: CAMBIOS DE PROPIETARIOS, ABANDONO Y REFLORECIMIENTO

Sin embargo, El Jardín Secreto es más que un sencillo jardín también por otra razón: su fascinante historia, que se remonta al siglo XVI. Sí, 500 años atrás.

En un comienzo, lo que hoy es El Jardín Secreto solía ser parte del palacio del sultán Moulay ‘Abd-Allah, que lo mandó a construir como parte de su proyecto de urbanización de lo que actualmente es el distrito de Mouassine. No obstante, durante el siglo siguiente la edificación fue destruida cuando la dinastía saadí, de la cual Moulay ‘Abd-Allah formaba parte, entró en declive.

El siguiente registro que se tiene del lugar salta recién hasta el siglo XIX, cuando las tierras pasaron a manos del caíd al-Hajj Abd-Allah U-Bihi, quien, aprovechando una época de prosperidad que propició la construcción de lujosos jardines y mansiones en Marrakech, hizo lo propio en su nueva posesión. Sin embargo, la bonanza no le duró mucho a los terrenos, pues el caíd fue asesinado por el sultán Muhammad IV debido a intrigas políticas. De ese modo, la propiedad se sumergió en una caótica dinámica que la llevó a ser poseída por diferentes personas a medida que la situación geopolítica de Marrakech en particular y de Marruecos en general iba mutando.

Así, en el siglo XX el último habitante activo del terreno fue al-Hajj Muhammad Loukrissi, un alto funcionario que se mudó allí en 1912 cuando Marruecos pasó a ser un protectorado francés y que murió en 1934. A partir de ese año, la propiedad quedó sumergida en un abandono que derivó en su destrucción casi total, algo que se evitó gracias a un proyecto de restauración que comenzó cerca de un siglo después, cuando en 2012 fue adquirida por inversores privados.

A lo largo de cinco años, aquel terreno al borde del derrumbe fue reformado por un equipo internacional de expertos comandado por el arquitecto británico Tom Stuart-Smith, quien le dio forma a lo que hoy es El Jardín Secreto basándose en dos grandes textos religiosos: el Corán (para el patio más grande, adaptando la arquitectura a la geometría y el simbolismo de la obra) y el Antiguo Testamento (para el patio más pequeño, tomando como referencia un pasaje que manifiesta que «el Señor dejó crecer afuera cada árbol que resulta placentero para la vista y bueno para la alimentación»).

Vista del jardín desde el Café Menzeh. Foto: Martín Bugliavaz/Alicia Villalta Oliveira.

En 2017, la obra culminó y el espacio, que medio milenio atrás supo ser una parte del palacio de un sultán, volvió a ver la luz convertido en El Jardín Secreto. Un sitio que no sólo contribuye notablemente al equilibrio medioambiental de Marrakech y al disfrute del turista que visita la ciudad, sino que, además, es un ejemplo de reciclaje arquitectónico y cultural de Marruecos.

Imagen destacada: Martín Bugliavaz/Alicia Villalta Oliveira.

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