Cáceres y Trujillo: el encanto de dos joyas de Extremadura
Dicen que Extremadura conquistó el mundo una vez, pues muchos de los hombres que expandieron los dominios de la España histórica eran extremeños. Aunque haya pasado el tiempo, la región aún cuenta con atributos capaces de fascinar a cualquier viajero, empezando por una de sus ciudades más emblemáticas: Cáceres.

UNA CIUDAD CON MÁS DE DOS MILENIOS DE HISTORIA
Con alrededor de 96.000 habitantes, Cáceres es la capital de la provincia homónima y la segunda ciudad más poblada de la comunidad autónoma. Su casco antiguo, conocido como la Ciudad Monumental, es un tesoro arquitectónico que combina restos romanos, andalusíes, góticos y renacentistas.
Recorrer la Ciudad Vieja implica trasladarse a épocas pasadas, pues los vestigios artísticos e históricos afloran en cada recoveco:
- La muralla romana originaria del siglo I, reformada por los almohades en el siglo XII.
- Templos de gran magnificencia, como la Concatedral de Santa María o la Iglesia de San Francisco Javier.
- La icónica Plaza Mayor, cuyo perímetro reúne con elegancia la convivencia de múltiples estilos constructivos.
Entre torres, arcos, palacios y museos, el visitante encuentra testimonios latentes de una ciudad con más de dos mil años de historia.



























TRUJILLO, UNA PARADA QUE MERECE ESTAR EN EL ITINERARIO
A tan sólo 45 kilómetros de distancia de Cáceres se encuentra Trujillo, una villa extremeña que comparte ese encanto histórico pero concentrado en un trazado más recogido.
Si la Plaza Mayor cacereña sintetiza la esencia monumental de su ciudad, la trujillana ofrece un marco pintoresco dominado por la estatua ecuestre de bronce de Francisco Pizarro y la silueta de la Iglesia de San Martín de Tours. Esta estampa se enriquece con el ambiente de sus terrazas y la singularidad de los balcones esquineros característicos de la arquitectura local.




Dicen los guías turísticos que Cáceres —al igual que Extremadura— carece de marketing, algo que califican como penoso porque aseguran que tanto la ciudad como la comunidad autónoma cuentan con motivos de sobra para ser reconocidas. Y, sin lugar a dudas, Cáceres y Trujillo, en partes iguales, ayudan a darles la razón, pues son gemas escondidas en lo profundo de España que, al verlas, no dejan de brillar.
Imagen destacada: Martín Bugliavaz/Alicia Villalta Oliveira.



