Sintra, un bonito Patrimonio de la Humanidad a escasos kilómetros de Lisboa
Lisboa es una ciudad que cuenta con un sinfín de hitos históricos, de actividades y de propuestas culturales para disfrutar. Sin embargo, si se está con algo más de tiempo en la capital de Portugal y se quiere seguir conociendo cosas bonitas, a pocos kilómetros se podrá encontrar Sintra, una ciudad que la UNESCO declaró Patrimonio de la Humanidad.
EL TESORO MÁS BUSCADO: LA QUINTA DA REGALEIRA
Un emblema del romanticismo
A pesar de que toda la villa de Sintra es un verdadero espectáculo, sin lugar a dudas uno de los sitios más buscados a la hora de visitarla es la Quinta da Regaleira, un predio que contiene una gran cantidad de edificaciones que fueron construidas a fines del siglo XIX.
Financiada por el dueño, António Augusto Carvalho Monteiro, y diseñada por el arquitecto italiano Luigi Manini, la Quinta da Regaleira se sumó a todas aquellas obras que en esa época convirtieron a Sintra en una de las cunas del romanticismo europeo. El Palácio da Regaleira es el icono más representativo de la quinta por llevar el mismo nombre, pero, sin lugar a dudas, la joya más preciada del tesoro es el Pozo Iniciático.
El simbolismo del Pozo Iniciático
El Poço Iniciático, tal es su nombre en portugués, es una obra que lleva al visitante a descender unos 27 metros bajo la superficie. Y aunque ese dato ya de por sí es motivo de asombro, sorprende aún más el hecho de pensar que, en realidad, se está descendiendo al mismísimo Infierno.
¿Por qué? Porque, al igual que como ocurre con el Palacio Barolo de Buenos Aires, el Pozo Iniciático está cargado de símbolos relativos a la Divina Comedia del poeta italiano Dante Alighieri. El principal es el hecho de contar con nueve rellanos, un número idéntico al de los círculos del Infierno descritos por Dante, pero también lo es la presencia de una rosa de los vientos en el mármol del fondo del pozo que evoca a la Orden Rosacruz mencionada en la obra del italiano.
Por otra parte, el mismo nombre es un indicativo de lo fascinante que es el pozo, pues su denominación se debe a que allí se realizaban rituales iniciáticos masónicos. En definitiva, la obra cuenta con una enorme cantidad de detalles que son un reflejo de la inclinación hacia la masonería y el esoterismo por parte de Carvalho Monteiro.



Otros interesantes atractivos
Dejando de lado el palacio y su increíble pozo, la Quinta da Regaleira cuenta con otros atractivos que suman a la hora de pegarse una vuelta por allí:
- El Pozo Imperfecto: aunque bastante menos impresionante que el Pozo Iniciático, el Pozo Imperfecto es otra llamativa construcción llena de musgo que también invita a bajar a inspeccionarlo.
- El Portal de los Guardianes: una pequeña muralla flanqueada por sendas torres en cada extremo y que posee una fuente con una bonita escultura en el centro.
- La Capilla de la Santísima Trinidad: un pequeño pero interesante templo religioso que se destaca por su arquitectura.
- Los túneles y grutas subterráneas y el Lago de la Cascada: el rincón natural más relevante de la quinta, que desborda verde por todos lados. Mientras que a través de los túneles y de las rutas es posible sumergirse en una oscuridad subterránea no apta para claustrofóbicos, en el Lago de la Cascada se podrá disfrutar del hermoso impacto de la luz solar en sus cristalinas aguas rodeadas de piedras.





LA PROPIA VILLA, UN SITIO QUE MERECE ATENCIÓN
Pero Sintra es mucho más que la Quinta da Regaleira. Lo es por edificaciones icónicas como el Palacio da Pena, el Parque da Pena, el Castelo dos Mouros o los elegantes palacios (como el Palacio de Montserrate, el Palacio Biester o el Palacio Nacional de Sintra), pero también por su casco histórico.
Sintra está en Portugal. Por ende, está en Europa. Y ser una ciudad europea es casi una garantía de encontrar una parte antigua de la ciudad que contiene increíbles edificios sin importar el estilo arquitectónico que los defina. En el caso de Sintra, al recorrer su casco viejo será posible toparse con obras pertenecientes al mencionado romanticismo, así como también con diferentes tonalidades de colores pastel y unas calles adoquinadas tan perfectamente realizadas que el sólo hecho de verlas causa placer.





Veinticinco kilómetros y apenas cuarenta minutos de tren son los que separan a Lisboa de Sintra. Por eso, y por todo lo detallado anteriormente, se cae de maduro que, si el tiempo no escasea, vale la pena acercarse hasta allí. Quien lo haga seguro que arrepentido no se volverá.
Imagen destacada: Martín Bugliavaz.




