Los 10 himnos más bonitos de Europa: historia y curiosidades
Europa es un continente que actualmente alberga a 49 estados soberanos y a otros 10 con un estatus diferente: mientras que cinco de ellos cuentan con un reconocimiento limitado, los otros cinco son dependientes del Reino Unido. Cada uno de estos estados ha debido atravesar diferentes hitos históricos para convertirse en las naciones que son hoy. Y, aunque son muy distintos entre sí, todos tienen algo en común: un himno que representa su verdadera esencia.
La palabra himno deriva de hymnos, una expresión que en la Antigua Grecia hacía referencia a un canto poético que se entonaba para alabar a los dioses. A medida que la humanidad fue evolucionando, las lenguas hicieron lo propio y hoy un himno continúa siendo un canto poético, sí, pero que hace referencia a la idiosincrasia de una nación. Las particularidades de estos cantos son infinitas. Algunos se entonan en un solo idioma y otros en varios. Hay piezas compartidas por distintas naciones, composiciones puramente instrumentales sin letra e incluso himnos que adaptan sus versos según el género del monarca reinante. Sin embargo, todos ellos intentan describir a las naciones que representan a través del relato de aquellos hitos épicos que marcaron su historia o de la descripción de las cualidades de los pueblos que habitan sus territorios.
Y, aunque todos son bonitos de una manera u otra, a continuación se presentan aquellos que, a criterio del autor de estas líneas, más sentimientos transmiten a través de su letra y de su música:
#10. KAZAJISTÁN (MI KAZAJISTÁN)
Designada oficialmente como himno recién en 2006, Mi Kazajistán era originalmente una canción popular kazaja compuesta en 1956 por Zhumeken Nazhimedenov y Shamshi Kaldayakov. Impulsada por el ex líder de la Unión Soviética Nikita Jrushchov para promover la agricultura en Kazajistán, la obra hace referencia a la riqueza del suelo kazajo y llama, a través de una música revestida de épica, a la unidad en la patria.
#9. PORTUGAL (LA PORTUGUESA)
Si el himno kazajo se destaca por una letra pacífica, el portugués se encuentra en las antípodas. Compuesta por el poeta Henrique Lopes de Mendonça en 1890 como protesta ante la monarquía por un ultimátum dado por Gran Bretaña en el contexto de un conflicto geopolítico en África, La Portuguesa invita a los portugueses a tomar las armas evocando el fuerte poderío marítimo del Imperio portugués.
#8. ESLOVAQUIA (RELAMPAGUEA SOBRE LOS TATRAS)
Relampaguea sobre los Tatras hace referencia a los montes Tatras, un símbolo geográfico eslovaco, y cuenta con un fuerte contenido de protesta. La letra la escribió en 1844 el poeta Janko Matúška como protesta por la destitución del catedrático Ľudovít Štúr. Esta sanción fue ordenada por el Reino de Hungría —al que pertenecía Eslovaquia— para reprimir al académico, quien buscaba unificar la lengua literaria eslovaca y se oponía a la magiarización de su pueblo. La obra, que también se destaca por su música dramática, se convirtió en el himno nacional recién en 1993, cuando Eslovaquia y la República Checa se convirtieron en naciones independientes tras la disolución de Checoslovaquia.
#7. MÓNACO (HYMNE MONÉGASQUE)
El himno de Mónaco destaca por estar escrito en monegasco, la lengua oficial del principado. Sin embargo, su rasgo más característico es su profunda lealtad a la dinastía reinante. El Hymne monégasque muestra el orgullo de haber tenido siempre a la misma familia en el trono —los Grimaldi— e incluso resalta los colores de su bandera, el rojo y el blanco, que son los mismos que están presentes en el escudo de armas de la familia real. La letra la creó el poeta Théophile Bellando de Castro en 1841, la música la compuso Théodore Gastaud en 1848 —mismo año en el que se adoptó como himno oficial— y en 1931 se cambió definitivamente su letra al monegasco tras haber sido entonada en francés hasta ese entonces.
#6. MONTENEGRO (¡OH, BRILLANTE ALBA DE MAYO!)
Al igual que el himno eslovaco, el montenegrino hace referencia a un símbolo geográfico de su nación: el monte Lovćen. Su nombre, ¡Oh, brillante alba de mayo!, se debe a una antigua expresión popular balcánica relacionada con el mes de máximo esplendor de la primavera y, curiosamente, coincide con el hecho de que en mayo de 2006 se llevó a cabo el referéndum que a posteriori llevaría a Montenegro a independizarse de Serbia. A pesar de tener un origen folclórico en el siglo XIX, su letra actual fue modificada en 1944 por Sekula Drljević, quien en aquel entonces era el presidente de facto de Montenegro durante la ocupación nazi.
#5. AZERBAIYÁN (MARCHA DE AZERBAIYÁN)
El himno de Azerbaiyán fue compuesto en 1919 por el músico Uzeyir Hajibeyov —al que se considera como el padre de la música clásica azerí— y por el poeta Ahmed Yavad. Se trata de una verdadera declaración de lealtad a la patria, pues su letra hace referencia a las batallas que los azeríes han librado por el honor de su tierra y también a las que volverían a librar en caso de ser necesario. A pesar de que la obra conocida como Marcha de Azerbaiyán sufrió la censura a partir de 1920 tras la ocupación soviética, finalmente se convirtió en himno nacional en 1992 cuando Azerbaiyán consiguió su independencia.
Himno nacional de Azerbaiyán. Video: Ethsiki (YouTube).
#4. RUSIA (HIMNO ESTATAL DE LA FEDERACIÓN RUSA)
El himno de Rusia es uno de los más particulares de Europa debido al peso de su historia, pues su música es la misma que la del himno que la Unión Soviética tuvo desde 1944 hasta su disolución. Desde ese momento histórico clave para la humanidad, la flamante Federación Rusa utilizó como himno nacional una nueva composición que tuvo vigencia hasta el año 2000, cuando se recuperó la música del antiguo himno soviético —compuesta por Alexandr Alexándrov— pero con una letra actualizada para la nueva nación que hace referencia justamente al peso de la historia en la grandeza de la patria. ¿Otra curiosidad? Quien escribió la letra original en la década del 40 del siglo pasado, el escritor Serguéy Mijalkov, fue el mismo encargado de escribir la versión para el nuevo milenio.
#3. ALEMANIA (LA CANCIÓN DE LOS ALEMANES)
En el último escalafón del Top 3 del ranking se encuentra el himno alemán, que, al igual que el ruso, es bastante particular debido a su historia. La obra conocida como La canción de los alemanes se declaró como himno oficial en 1991 cuando Alemania se unificó tras la caída del Muro de Berlín. Sin embargo, su creación data de 1791, cuando Joseph Haydn compuso la música para el emperador Francisco II del Sacro Imperio Romano Germánico. Décadas más tarde, en 1841, el poeta August Heinrich Hoffmann von Fallersleben escribió la letra para adaptarla a la música de Haydn, buscando llamar a la unificación germana.
En el siglo siguiente, la canción se convirtió en un símbolo del nazismo. Por eso, tras la Segunda Guerra Mundial la primera estrofa, conocida como Alemania por encima de todo (Deutschland über alles, en alemán) dejó de cantarse por su vinculación al pasado nazi y en la actualidad la letra oficial del himno alemán es la correspondiente a la tercera estrofa de la versión original.
#2. ITALIA (EL CANTO DE LOS ITALIANOS)
Al igual que en el caso de Alemania, el himno italiano surgió para pedir por la unificación. Y a pesar de que hoy la cuestión del sentimiento italiano está en tela de juicio, la obra logra lo que se propone: conmover. Con referencias al pasado romano, apela a la unión y a la fraternidad para luchar hasta la muerte por Italia.
Escrito en 1847 por el poeta Goffredo Mameli y musicalizado por Michele Novaro, El canto de los italianos fue entonado por las tropas de Giuseppe Garibaldi, que fue el gran responsable de la fundación de la República Italiana a finales del siglo pasado. Curiosamente, recién fue declarado como himno oficial de la nación en 2017 tras varias décadas de uso extraoficial.
#1. FRANCIA (LA MARSELLESA)
Y en el primer puesto de la clasificación se encuentra uno de los himnos más icónicos que se conocen, sino el que más: La Marsellesa. La obra surgió en 1792 cuando el poeta y militar francés Claude-Joseph Rouget de Lisle compuso la letra en un contexto de guerra contra Austria. Unos meses más tarde, soldados procedentes de Marsella entraron en París entonándola a viva voz. La marcha se popularizó de tal forma que acabó adoptando el gentilicio de esta ciudad mediterránea.
Fue declarada himno nacional por primera vez en 1795 y, a pesar de sufrir diversas censuras en años posteriores debido a su contenido antimonárquico, en 1879 volvió a adquirir definitivamente su estatus. Al día de hoy, su letra fuertemente beligerante provoca reacciones diametralmente opuestas: mientras algunos lo encuentran inspirador y patriótico, otros lo repudian por su agresividad.
Imagen destacada: Martín Bugliavaz (generada con Gemini).


