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La «Libreria Acqua Alta», un rincón literario dotado de magia veneciana

Resaltar las principales cualidades que hacen única a Venecia sería, tal vez, una trivialidad. Sin embargo, al tratarse de una ciudad tan majestuosa y particular, siempre es posible hallar nuevas historias en torno a ella para contar. Como, por ejemplo, es el caso de la Libreria Acqua Alta.

El distrito de Castello es el encargado de acoger a una de las librerías más particulares del mundo, que se encuentra ubicada sobre la calle Longa Santa Maria Formosa. No obstante, y como seguramente casi todos sabrán, aquello de las calles en Venecia es relativo, pues las aguas de sus famosos canales hacen las veces de vías tanto o más que el pavimento. Y eso es lo que hace especial a Acqua Alta: el hecho de estar entre el pavimento y el agua. Un agua que a veces sube… y genera verdaderos daños.

Justamente es debido al agua que invade el comercio cuando sube la marea que la librería se llama Acqua Alta, que en italiano significa Agua Alta. Se trata de un proyecto del viajero vicentino Luigi Frizzo que se tornó realidad en 2002, cuando finalmente logró cumplir su sueño de montar su propio negocio en Venecia, una ciudad de la cual se confiesa enamorado. Un amor que es tan inmenso que la librería es, en realidad, una representación de la città lagunare.

Porque, al recorrer los estrechos pasillos del comercio, el visitante notará, tal vez pronto o tal vez tarde, que no todas las obras se encuentran ordenadas en las tradicionales estanterías que caracterizan a una librería común y corriente. Es posible que, acostumbrado a verlas en el exterior, al principio no se aprecien, pero en Acqua Alta muchos libros reposan sobre unas típicas góndolas venecianas que, además, cumplen otra función: proteger en caso de inundación.

Esta llamativa estrategia —que además de góndolas se nutre de bañeras— surgió a raíz de diversas pérdidas que la librería sufrió a través de los años debido a la subida de la marea, destacándose particularmente dos inundaciones consecutivas ocurridas en los años 2019 y 2020. De hecho, los libros dañados por el agua pueden verse en uno de los patios del negocio, que los expone a modo de muestra de los riesgos que debe afrontar cotidianamente y que incluso explica, a través de una especie de documental, cómo han confeccionado esa suerte de museo y también cómo han logrado recuperar otras obras.

Pero eso no es todo, porque Acqua Alta cuenta también con más atractivos. Uno de ellos es otro de sus patios —quizá el más famoso de todos—, que se encuentra decorado por libros gigantes sobre los cuales los visitantes pueden subir para tomarse fotos y que representa un excelente ejemplo del concepto de marketing. Y el otro es la presencia de gatos a lo largo y ancho de todo el local: algunos paseando por los pasillos, algunos recostados sobre los libros y otros sentados y mirando atentamente a todo aquel que entra, haciendo honor a ese mote de guardiani tranquilli (guardianes tranquilos, en español) con el cual la propia librería los describe en su web.

El recorrido por esta peculiar librería veneciana, que inicia y finaliza en la puerta principal que da a la calle, cuenta también con un punto intermedio en el cual se erige otra puerta. Una puerta de madera de doble hoja, pintada de verde, que lleva el nombre del negocio escrito en letras amarillas y que el visitante encontrará abierta de par en par. Y este último es el detalle más importante, pues a través de ella será posible ver una góndola aparcada sobre el agua de unos canales que de tanto en tanto podrán darle algún disgusto al soñador Luigi, pero que, en líneas generales, seguramente le recordarán tanto a él como a los turistas que Acqua Alta contiene en su esencia la maravillosa magia de Venecia.

Imagen destacada: Martín Bugliavaz/Alicia Villalta Oliveira.

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