Panorámica de las Cataratas del Iguazú en Argentina.
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Puerto Iguazú, una dualidad entre la maravilla natural y la desidia humana

Las Cataratas del Iguazú son reconocidas mundialmente como una de las siete maravillas naturales del planeta. Algo de lo que no cabe ninguna duda pero que, lamentablemente, se ve empañado por la pobreza en la cual está sumergida Puerto Iguazú, la ciudad argentina en la cual se encuentran ubicadas.

La Triple Frontera que separa a Argentina, Brasil y Paraguay. Foto: Martín Bugliavaz.

DOS CIUDADES, DOS REALIDADES DIAMETRALMENTE OPUESTAS

A pesar de que el 80% de su extensión se encuentra sobre el lado argentino, el resto de las cataratas está sobre suelo brasileño, más precisamente en la ciudad de Foz de Iguazú (Foz do Iguaçu, en portugués). Y lo curioso es que, a pesar de que ese 80% de cataratas argentino en líneas generales es mucho más bonito e imponente que el 20% brasileño, con las ciudades ocurre exactamente lo opuesto: Foz de Iguazú está a años luz de Puerto Iguazú.

Quizá la situación que mejor ilustre esa diferencia es el Hito Tres Fronteras, que está compuesto de tres pequeños obeliscos ubicados en cada uno de los países que componen aquella triple frontera delimitada por la conjunción de los ríos Iguazú y Paraná: Argentina (Puerto Iguazú), Brasil (Foz de Iguazú) y Paraguay (Ciudad del Este). La idea es que cada uno de ellos, particularmente de noche, se luzca a través de luces que resalten los colores con los cuales están pintados —que representan las banderas de sus respectivos países— y de una danza de agua que surge artificialmente impulsada desde el suelo.

Ahora bien, ya explicada la teoría, llega el turno de la práctica: en el momento en el cual quien escribe estas líneas estuvo allí presente, en noviembre de 2019, era únicamente posible ver brillando con todo su esplendor el monumento brasileño, pues el argentino estaba sin funcionar debido a cortes de luz que afectaron a Puerto Iguazú durante días y en una época donde el calor ya se tornaba asfixiante.

El Hito Tres Fronteras del lado argentino. Foto: Martín Bugliavaz.

Podría pensarse que ese hecho es algo aislado. Sin embargo, al recorrer ambas ciudades es posible darse cuenta de que no lo es. Mientras la ciudad brasileña se muestra limpia, ordenada e incluso diversa, su par argentina se caracteriza por la falta de desarrollo y por su pobreza. Una realidad que se refleja en múltiples aspectos como:

  • Calles sin asfaltar.
  • Transporte público en mal estado y con frecuencia exasperantes.
  • Locales comerciales sin climatización y estancados en el tiempo.
  • Personas durmiendo y pidiendo dinero en las calles, entre ellos niños pequeños.

Estos ejemplos ponen de relieve el incomprensible subdesarrollo de Puerto Iguazú. Una ciudad que atrae a millones de turistas que aportan ingresos tanto al sector público como al privado, pero que no logra invertirlos en construir una sociedad más justa y sana.

LAS CATARATAS, EL VERDADERO DELEITE DE PUERTO IGUAZÚ

La situación de la ciudad misionera genera una profunda tristeza. En ese contexto, lo único que logra evadir el pensamiento de aquella pobreza es la magnificencia de las cataratas.

Cada rincón del Parque Nacional Iguazú ofrece una belleza propia:

  • El Tren de la Selva: un convoy ecológico donde los coatíes intentan robar todo lo que pueden.
  • Los senderos selváticos: cautivan con la frondosa flora y la fauna típica de la región.
  • Las cascadas principales: se aprecian desde distintos niveles que ofrecen perspectivas espectaculares.

En la Garganta del Diablo se observa desde arriba cómo el agua cae con fuerza impresionante; en el circuito superior se empieza a dimensionar el tamaño gigantesco del conjunto; y, finalmente, en el circuito inferior se alcanza la aproximación máxima en el Salto Bosetti, cuya energía deja a todos empapados. Además, la excursión en lancha por el río Iguazú permite pasar por debajo del Salto Tres Mosqueteros.

No caben dudas de que viajar a Puerto Iguazú valdrá la pena. Por las cataratas, naturalmente, que efectivamente constituyen una maravilla que merece ser visitada. Pero también para conocer de lleno ese lado de la ciudad del cual casi nadie habla pero que, por supuesto, también merece ser visto y denunciado. Tal vez así, algún día, la situación de mucha gente que hoy está sufriendo cambie para mejor.

Imagen destacada: Martín Bugliavaz.

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