«El Ateneo Grand Splendid» de Buenos Aires: la historia de la librería que superó la decadencia argentina
En Buenos Aires existe un espacio cuyo nombre es sinónimo de cultura, tanto por su brillante presente como por su fecundo pasado. Ubicado en el elegante barrio de Recoleta, este edificio se ha consolidado como la auténtica meca de la literatura porteña: la célebre librería El Ateneo Grand Splendid.
Al igual que ocurre con la Livraria Lello de Oporto, El Ateneo Grand Splendid posee un valor arquitectónico que atrae miradas de todo el planeta. En 2019, la prestigiosa publicación National Geographic la distinguió como «la librería más linda del mundo». Y la distinción no es una casualidad, pues su arquitectura neoclásica alberga más de un siglo de transformaciones culturales.
TEATRO, CINE Y RADIO: ESTANDARTES DE UNA ARGENTINA PIONERA
Donde hoy miles de lectores recorren estanterías repletas de libros, décadas atrás el público disfrutaba de la cultura desde la platea y los palcos. Concebido por el empresario austrohúngaro Max Glücksmann, la construcción del edificio comenzó en 1917 y culminó con su inauguración en 1919 bajo el nombre de cine-teatro Grand Splendid.
El espacio se convirtió de inmediato en un faro cultural de Buenos Aires. Acogió a leyendas del tango como Roberto Firpo y Carlos Gardel, quien comenzó a registrar sus históricas grabaciones en el estudio que el sello Nacional Odeón instaló en el edificio.
El Grand Splendid no sólo estuvo vinculado al teatro y a la música, sino también a otras industrias en las que Argentina fue pionera:
- Cine. Argentina figuró entre los primeros países de América Latina en adoptar el cinematógrafo. Durante décadas, el Grand Splendid operó como uno de los cines más imponentes de la capital.
- Radio. Tras realizarse en Argentina la primera transmisión radiofónica de habla hispana en 1920, el edificio vio nacer en 1923 a la Radio Splendid, una de las emisoras más emblemáticas de la historia nacional.
EL RESURGIMIENTO COMO LIBRERÍA EN UNA ARGENTINA DECADENTE
Tras décadas de esplendor, el cierre del teatro a finales de los años ochenta y la paulatina decadencia del cine hacia 1999 reflejaron los vaivenes económicos del país. Sin embargo, el edificio encontró una oportunidad de reconversión.
En 1999, el Grupo ILHSA —propietario de las cadenas Yenny y El Ateneo— alquiló el inmueble e inició una ambiciosa restauración con una inversión aproximada de tres millones de dólares que derivó en las siguientes mejoras:
- Las butacas y la platea fueron reemplazadas por amplios pasillos con estanterías de libros.
- Los palcos originales se transformaron en pequeños espacios de lectura privada.
- El antiguo escenario con su telón de terciopelo rojo se convirtió en un café-restaurante.
- La cúpula abovedada, pintada por el artista ítalo-argentino Nazareno Orlandi en alegoría a la paz tras la Primera Guerra Mundial, fue minuciosamente restaurada.

El 4 de diciembre de 2000, el espacio reabrió sus puertas rebautizado como El Ateneo Grand Splendid. Con más de 2.000 metros cuadrados, se convirtió en la librería más grande de Sudamérica e introdujo con éxito el concepto de megalibrería en la región.
Teatro, cine, estudio de grabación, emisora radial y, finalmente, catedral de la literatura. Más allá de su valor estético, el gran mérito de El Ateneo Grand Splendid reside en su capacidad de reinventarse para preservar su patrimonio en medio de las transformaciones de Buenos Aires.
Imagen destacada: Martín Bugliavaz.




